Antes que nada, una advertencia: acá, donde hablo a título personal, me interesa trabajar y pensar el concepto de productividad como una contrapartida al de procrastinación, es decir, como un conjunto de métodos, conceptos, estrategias y atajos para poder hacer lo que queremos hacer, alcanzar nuestros objetivos, metas, deseos y demás. De ninguna manera, y está en las antípodas de mis intenciones, tiene que ver con la idea de convertirnos en workaholics, productivholics o lo que sea. Y mucho menos, con el mandato ¿moderno? de ocupar nuestro tiempo a como dé lugar. El horror vacui deberá ser tolerado, aceptado y hasta convertido en amor vacui. Definitivamente, menos es más. Ese es nuestro primer mandamiento (?)