Esto es algo en lo que debería profundizar, para ver si existe alguna relación objetiva. Pero por algún motivo, siento que la procrastinación y la ansiedad (entendida como la necesidad de realizar las cosas YA) son caras de una misma moneda.

Esta nota parece decir algo parecido: mantenemos el imperativo de que estar apurado es bueno, es sinónimo de productividad y hasta de vivacidad. Mientras más corramos, más vivos estamos. Mentira.

Hay una frase del texto que me parece reveladora: “Cuando saltamos de una cosa a otra, básicamente usamos el stress para motivar nuestros cuerpos y mentes para que sean más rápidos”. Esta, sin dudas, no puede ser una estrategia válida en el mediano plazo. Tenemos que aprender a hacer las cosas de otra manera.

Mientras más nos serenemos, posiblemente seamos capaces no sólo de hacer más y mejor (organizándonos, priorizando, no haciendo aquello que realmente no necesitamos o queremos hacer), sino que también, vamos a disfrutar más.

Será cuestión de relajarse, y probar.

Anuncios