Ayer, me volví a cruzar por casualidad, con un concepto que intenté poner en práctica sin éxito, innumerables veces. Se llama mindfulness, lo que suele traducirse como “atención plena” y consiste, básicamente, en estar atentos al preciso momento en el que estamos. Vivir el presente. Aquí, ahora.

Esta idea también aparece presentada en Effortless Mastery, uno de los libros para músicos (y no músicos) que recomiendo con más énfasis. Está escrito por Kenny Werner, un pianista que en una crisis de creatividad y concentración (sí, la concentración es fundamental para estudiar cualquier cosa, inclusive un instrumento), llegó a conocer a una maestra que le transmitió algunos principios del budismo zen, y según dice en el libro, su vida cambió para siempre. También hay una massterclass en Youtube del bueno de Kenny. Si les interesa, pueden empezar por ahí.

zen

Ensō, símbolo que representa al Zen

Es que el mindfulness está muy asociado a la práctica de la meditación y a algunos preceptos del budismo sobre cómo enfocar nuestra mente en el presente, que es en definitiva, el único momento donde podemos operar en el mundo, evitando las ansiedades sobre el futuro y las cargas del pasado. Además, concentrándonos en el momento, vamos a tomar mejores decisiones, evitando actuar por inercia.

Pero más allá de toda esta cháchara (en la que creo profundamente), el texto que traigo hoy, y que volvió a traerme al mindfulness a la memoria, nos ofrece 12 herramientas relacionadas a la atención plena, que seguramente nos van a servir para mejorar nuestra concentración, pero también para ordenar nuestras prioridades, evitar enojos, aceptar desacuerdos e inconformidades y, en definitiva, tratar de ser un poco más felices.

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